viernes, 21 de diciembre de 2012

"No a todo" (la democracia decorativa)


@losdiasfuriosos
losdiasfuriosos@gmail.com


“No a todo”. Es uno de los lemas más empleados en protestas ciudadanas. La marea contestataria ha aportado “sloganes” de una extraordinaria inteligencia, capaces de abarcar en un puñado de palabras toda la indignación de una ciudadanía estafada, frases certeras, ácidas, combativas.  “No a todo” es una metáfora.  Cualquiera lo entiende. Señalo esto porque el “centrismo” mediático se aferra a la literalidad de este lema para tratar de argumentar la que consideran pobreza ideológica de los no resignados (anti sistema, les llaman ellos).

El “No a todo” es la respuesta social lógica ante una estafa que ha sido desenmascarada, y que lejos de ser corregida y combatida, se protege y se alimenta. La gente reacciona. Mira a su alrededor y observa que la aplicación práctica de la democracia es un enorme fraude, amén de un monumental fracaso. A muchos se les llena la boca diciendo eso de que “España es una democracia y un estado de derecho”. La democracia española es decorativa, de cartón piedra, de atrezzo. Aquí se vota cada cuatro años. A partir de ahí, cualquier parecido con una democracia real es pura coincidencia. Y la gente grita: ¡No! ¡No a todo!
La perversión del sistema representativo, la renuncia a la soberanía nacional, la traición al voto, la utilización anti social del impuesto, la mentira, la represión de la libertad de expresión, el saqueo de lo público, las desigualdades crecientes, el ataque a la clase media, el abandono de los más débiles y vulnerables… “No a todo”.
Al lema se le puede dar la vuelta. “Todos dicen no”. El Gobierno ha atacado a funcionarios, pensionistas, dependientes, profesores de escuelas e institutos, profesores universitarios, rectores, estudiantes escolares, estudiantes universitarios, jueces, abogados, fiscales, doctores, enfermeros, pacientes, investigadores, emprendedores, ong´s, ahorradores, desempleados, energías renovables, I+D+I, autónomos, marineros, agricultores, mineros, trabajadores sociales… A todos, excepto a banqueros y a evasores fiscales, que están encantados, al comprobar cómo el Estado se dedica ahora a blanquear dinero. También las empresas privadas de educación y sanidad celebran el cariz que toma España.
El “No a todo” significa: os hemos descubierto. Ya no cuela. No vamos a tragar con más estafa. Ya no creemos en nada. Así, no. Hay que apagar y volver a empezar. Las personas han de ser la prioridad. El estado del bienestar no se negocia. Con lo público, con lo de todos, no se trapichea. España no se vende.
El “No a todo” ha de ser el punto de partida para una urgente regeneración…
 

1 comentario:

  1. No a todo! Tienen razón, pero habrá que empezar a hacer propuestas en serio para darle la vuelta a este país de una santa vez.

    ResponderEliminar