lunes, 22 de octubre de 2012

Involución y mordaza

@losdiasfuriosos
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Convencidos estábamos los españolitos, ingenuos de nosotros, de que determinadas conquistas sociales alcanzadas con sangre (literal), sudor y lágrimas durante las últimas décadas no tendrían marcha atrás, que estaban blindadas, que eran irreversibles, que conformaban esa “línea roja” que los políticos dicen no querer sobrepasar. Dábamos por sentado que, aunque no avanzásemos demasiado, al menos era ya  imposible retroceder. Una vez más, nos equivocábamos. O mejor dicho, nos han vuelto a engañar… también en esto.
Así, pensábamos que la protección jurídica y social del trabajador estaba garantizada. Y de repente, ¡zás!, la reforma laboral… El estado del bienestar no se discutía, ya que todos conveníamos en valorar su decisivo papel a la hora de construir una sociedad solidaria y justa. Pero de pronto, resulta que la culpa de todo la tienen la educación y la sanidad públicas, los desempleados (esos vagos chupópteros) y los pensionistas (Chistine Lagarde, directora gerente del FMI, lamentaba amargamente hace poco que la esperanza de vida en España hubiese superado ya los ochenta años, por el enorme gasto que ello supone. “Españoles, hay que ir muriendo antes”, le faltó decir). Parecía intocable el esquema que apostaba por la  igualdad de oportunidades… y de pronto, Wert. También el modelo de crecimiento, y de la mañana a la noche, el país se entrega a una austeridad obsesiva y selectiva que le conduce  a un empobrecimiento que creíamos nunca regresaría, mientras la brecha entre rentas altas y rentas bajas pasa a ser la más elevada de toda Europa.

Y en medio de tanta “marcha atrás”, se reabre el debate  acerca de la posible limitación de los derechos de reunión y de manifestación. Reaparece de este modo algo que también creíamos superado: el intento de silenciar y atemorizar a la calle, criminalizando y demonizando  a todo aquel que protesta. Que en el año 2012, España consienta que siquiera se sugiera una revisión/reducción de estos derechos es una de las muestras más significativas de que el país “va para atrás”. De hecho, me pregunto por qué los llaman "conservadores", cuando no conservan nada.
La Delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes (atención a esta mujer, encantada de conocerse, mediática y candidata a heredera de Esperanza, cortadas ambas por el mismo patrón), aseguraba que era preciso “modular” el derecho de manifestación. “Modular”: los eufemismos del PP darían para una tesis de filología. Por supuesto, lo argumentaba: “los espacios públicos se hacen inhabitables”. La excusa no puede ser más pobre. ¿Alguien  considera verdaderamente que su ciudad se ha vuelto inhabitable a causa de las manifestaciones? Curiosamente, las ciudades se vuelven “inhabitables” cuando las protestas aparecen como respuesta a los recortes o a la situación actual del país. Sin embargo, las concentraciones del Foro de la Familia, o de la AVT, o la visita del Papa (que sí provocó enormes molestias a los madrileños) no necesitan “modulación” alguna.
La persecución contra la gente que alza la voz vivió un nuevo ejemplo la semana pasada: los padres que decidieron secundar la huelga y no llevaron a sus hijos al colegio fueron tildados de “irresponsables”, y acusados de estar “politizados”.
Asimismo, la infame cacería que vienen sufriendo los sindicatos repunta con la convocatoria de huelga general para el 14-M. “No es momento, tal y como está el país”, se les reprocha. Pues claro, es que las huelgas se convocan cuando las cosas van mal; cuando van bien no hacen falta. “Al PSOE no se la harían”, se añade. A  ZP le hicieron una, y a Felipe González, ¡cuatro!.
La limitación que parece prepararse vía legislativa, pero que ya se ejerce vía policial, en los derechos de reunión y de manifestación es  muy  sintomático del rumbo que ha tomado España. Retroceso. La ofensiva de criminalización (literal y mediática) de las personas que no se resignan al desmantelamiento del país ha comenzado. La represión, la mordaza y la propaganda trabajan ya a toda máquina… En lo económico, en lo político, en lo social, y en lo legislativo, España involuciona.

"¡A la calle!, que ya es hora de pasearnos a cuerpo y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo!" . Gabriel Celaya.

2 comentarios:

  1. Estoy de acuerdo. Y por cierto, me parecería muy grave que no se permitiese la toma de imágenes en las manifestaciones, algo de lo que se está hablando mucho.....

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  2. Si no se nos ve protestar, si no se sabe porqué protestamos, si no molestamos mientras pedimos que se mantenga o se nos devuelva lo que nos hacía un país del primer mundo, en definitiva, si la masa enfurecida,(compuesta por estudiantes sin becas, parados sin posibilidad de trabajo, pensionistas sin pensión, padres que buscan un futuro para sus hijos,...) que reclama lo que es suyo no se ve, acabará por desaparecer...
    Es simple, cuanto más borregos seamos, cuanta menos información tengamos, cuanto más miedo sintamos, más fácil será controlarnos....

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