La anti política, la anti representatividad, la anti democracia. Partidos y dirigentes políticos escapando de los ciudadanos, protegiéndose de ellos, temerosos: cuánto más lejos, mejor. Marcando las distancias con la gente a la que, en teoría (sólo en teoría), representan. Gobernantes miedosos de su pueblo, huidizos, aislados, empleando recursos públicos para blindarse ante los ciudadanos, que según se ve, son el enemigo. Congresos provinciales del PP que cambian de sede para dar esquinazo a la gente, actos públicos en lugares poco accesibles y “tomados” por la Policía, concejales evacuados con nocturnidad por las ventanas del Consistorio, plenos municipales a puerta cerrada, agendas de políticos cambiadas a última hora para “librarse” de la molesta gente que les espera, Interior pidiendo “contundencia” contra las protestas, . Y mientras, las comparecencias en el Congreso de los Diputados y en los parlamentos autonómicos (sedes de la soberanía popular) se reducen a la mínima expresión, al igual que las ruedas de prensa, siempre con preguntas filtradas, o directamente sin preguntas (o con plasmas de por medio, la última moda). Ya ni siquiera se molestan en dar explicaciones, quizás porque no las hay... Pues éste es el panorama, el desolador resumen de la relación que mantienen a día de hoy los políticos con los ciudadanos: es el mundo al revés.